Jose Cepeda: Fue Dios quien me trajo a España

Jose Cepeda: “Fue Dios quien me trajo a España”, José Ramón Cepeda Duque es un cubano que  radica en España,  en Colmenar Viejo, Madrid, y conocer que nació en la central provincia de Sancti Spíritus, me motivó a conversar con él, conocerlo mejor y no dejar de preguntarle en primera instancia y picado por la curiosidad, si su apellido, guardaba relación o parentesco con el destacado pelotero Frederich Cepeda:

Por: Javier Rosales, redacción MH, España.

“Te diré que sí, pues mi abuelo me contó que hace muchos años, su mamá Ramona Campos y toda la familia, tenían una finca enorme en Jarahueca, con muchas tierras trabajadas por obreros, personas mestizas y algunos hombres de la familia tuvieron relaciones con mujeres de ese personal que trabajaba la tierra, y nunca a los hijos provenientes de esa relación, se les negó el apellido, eran algunos mulatos, otros de piel más oscura, y proveniente de esa mezcla es que, según mi abuelo, sí, somos familia”

¿Te han llamado la atención sus dotes como atleta?

“Por supuesto y no solo el ver como domina muy bien esa habilidad de poder batear a las dos manos y hacerlo bien, sino el hecho de las ofertas millonarias que ha recibido para que abandone Cuba, desechándolas todas, y en general lo que ha sido capaz de hacer por nuestra provincia”.

Jóse, como le conocen aquí, nació en Jarahueca, comunidad urbana ubicada en la zona sur del municipio espirituano de Yaguajay, y su infancia y adolescencia estuvo marcada, sobre todo, por su afición a la música:

“Frente a la casa de mi abuela, residía una familia que tenía un hijo músico, y yo desde cinco años ya recibía de él algunas nociones de lo que era la palmada, el ritmo, y más tarde, ya con once años la motivación creció pues mi tía tuvo un novio, también músico y con esa edad comencé a cantar en un grupo de aficionados. Así me mantuve hasta los 24 tratando de motivar e incentivar la vida de las personas con mi canto”.

Pero además del don de la música, te acompañan dotes artesanales…..

“Eso lo aprendí de mi querido padre, fallecido recientemente, y que mostró amor por la talabartería, confeccionaba zapatos y también monturas para los caballos. En general, prestaba sus servicios para la gente de campo y fue muy querido por ser una persona muy humanitaria, cobraba muy poco por lo que hacía porque siempre me decía que no todos tenían las mismas condiciones y que había que tratar de ayudarles también”.

¿Cómo llegas a España?

“Debo decirte primeramente que después de estar divorciado, la mamá de una de mis hijas que hoy tiene 25 años, se casó y me consultó el hecho de llevarse la niña a vivir para Italia, aspecto en el que yo estuve plenamente de acuerdo.

Por las razones que todos conocemos Cuba comenzó a vivir una etapa de crisis económica y además, la pérdida de muchos valores, y tuve miedo de que mi hija imitara el mal ejemplo de muchas jovencitas que de una manera incorrecta, trataban de buscarse la vida.

Me fui entonces a Italia con el propósito de ayudar a mi hija en todo lo que pudiera; conocí así otra cultura, otro estilo de vida, nada que ver con la cubana.

Yo soy un hombre de fe, conocí a Dios a los 38 años y el llegar a Italia me hizo sufrir mucho por la separación que tuve del señor, no podía visitar una iglesia, solamente a través de un ordenador y eso me deprimió bastante.

Buenas amistades que tengo a través de Facebook me invitaron a su país, te hablo de México, Perú, Colombia y otros y en un momento determinado conocí a una hermana de fe, que, encontrándose sola con su niña, pasaba por determinados estados emocionales en España y sentí el llamado de Dios como misionero evangélico para llegar a ella y tratar de compensar un poco su estado anímico.

Ella llevaba sola la economía y mantención de ambas pues el padre de sus hijos vive en Estados Unidos y su actual esposo estaba en Cuba y comenzamos a orar por su reencuentro con él, hasta que hoy se ha visto ese hecho materializado. Ya su cara es otra y estoy feliz por eso. Te digo en verdad que fue Dios quien me trajo a España.

Italia primero, España después; ¿Qué te ha aportado en lo personal, conocer otra cultura, otro estilo de vida?

“Pues no sabes cuánto, porque muchas personas piensan que los que estamos del lado de acá, estamos bien posesionados y con nuestra vida hecha y no es así. A un país como éste se viene a trabajar y no a pensar en estar metido en una discoteca o lugares de lujo.

Ya tu sabes lo que cuesta aquí mantener el alquiler, y si no lo pagas te vas a la calle. Y como el alquiler te digo lo demás, pagar el agua, la luz, la comida. Hay que esforzarse mucho”.

“Cuando ahorita te hablé de pérdida de valores, te hablaba entre otras cosas, de las personas que hoy no aceptan a Dios, por el contrario, cuando por mantener pésimas conductas sociales, son rechazados o expulsados de las escuelas o los trabajos que tienen y las cosas comienzan a salirles mal, lo condenan, lo enjuician y está también la otra cara de la moneda; es decir, de los que tienen mucho dinero para sí, que no lo gastarán nunca, y lo mantienen estático, detenido, conociendo de la gran cantidad de gente humilde que lo necesita para su supervivencia. Yo soy un convencido de que hay más hambre en el mundo por falta de amor que por falta de pan”.

Estando aquí recibiste la noticia desde Cuba a través de tu hermano, del fallecimiento de tu padre. ¿Cómo experimentaste ese momento?

“Que puedo decirte, escuchar de mi hermano esa noticia me dejó paralizado por un momento. Era algo que yo no esperaba, más cuando hacía apenas cinco horas antes de la llamada, yo había conversado con él. Cuando tuve la oportunidad de meditar y digerir bien la noticia, comencé a sentirme muy mal, dolor de cabeza, presión muy alta y fue tanta la ansiedad y el desespero que terminé ingresado en el Hospital La Paz de Madrid.

Aquí quiero destacar los rápidos auxilios que recibí. Nada más se llamó para informar de mi estado, en pocos minutos una ambulancia me trasladó hacia la institución hospitalaria ya mencionada.

Al cabo de siete días, ya en casa y con mi cabeza y mi rostro bajo la manta, sentí como El Señor me llamó para mostrarme en la pared de mi habitación el rostro de mi padre, sonriente y con mucha paz. Me transmitió el Señor que mi padre descansaba en él como dándome a entender las buenas acciones que siempre hizo por los demás y por lo cual yo debía sentirme muy orgulloso.

A partir de ese día, todo fue para mí distinto y aunque aun no entiendo su partida física, sé que donde esté en este momento, está satisfecho por la obra que realizó. Su muerte me dejó un ejemplo exquisito a seguir y me confirmó lo valioso de su humildad”.

¿Qué es Cuba para Jóse Cepeda?

“Cuba es y seguirá siendo siempre mi país, nací en Cuba, crecí en Cuba, tengo muchas amistades en Cuba pero sobre todo mi familia está en Cuba. Yo amo a Cuba porque es una creación de Dios, porque fue donde me formé, yo nunca viví mal en Cuba porque Dios me dio muchos dones que supe utilizar y gracias a eso, me precio de tener muy bellos recuerdos de allá.

Que valoren todos pues, los privilegios que han tenido por el solo hecho de nacer en ella. Tener siempre en cuenta que el rencor y el despecho no influyen en soluciones tomadas por alguien en un momento determinado, y que dichos sentimientos no hieren a un gobierno, hieren a su pueblo.

Deseo todo lo bueno que pueda existir para Cuba y sus habitantes”. ¡Que la misericordia de Dios sea sobre ellos¡