Sin la música no vivo, dice Toti Siguaraya.

  Sin la música no vivo, dice Toti Siguaraya, y explica, la música bailable cubana, específicamente la pinareña, ha transitado por varias etapas y una de las que recuerdo con mayor anhelo fue la de los años 80, con la presencia de agrupaciones tales como Cumbre, Yarey, Sonorama, Los Trimers, Ireme, Ireyá, Notas Latinas y Sangre Caribeña.

Por: Javier Rosales

  Precisamente de las dos últimas, músicos de prestigio como Jesús Martínez, Andrés Castro y Pablo Francisco Hernández Pérez, están dentro de sus fundadores.

  Deteniéndonos en el último de ellos, seguramente usted me pregunte; ¿Quién es Pablo Francisco Hernández Pérez?

  Y yo enseguida ofrezco mis disculpas porque, efectivamente, a Toti Siguaraya pocos miembros de la familia musical le conocen su verdadero nombre.Conversar con él ha sido para mí otro de los grandes privilegios que he tenido desde que estoy acá.

¿Cómo llega el apodo de Toti Siguaraya?

  “Lo de Toti viene de mi madre. Tú sabes que el totí es un pájaro emblemático de nuestra tierra y junto con las demás aves, penetra en los arrozales. Cuando el dueño llega, todos salen volando pero el totí se queda y conjuntamente con eso está el refrán que versa que todo pájaro come arroz y el totí carga la culpa.

  Mi madre entonces me comparaba con el totí porque decía que yo siempre hacía las trastadas y salía ileso, mientras que los demás cargaban con ellas. Y así se quedó el mote pero sin la tilde en la í.

Siguaraya entonces….

  “Sucede que mi padre fue siempre un músico muy versátil y desde el gobierno de Batista él cantaba Mata Siguaraya, melodía cubana que como sabes, popularizó el venezolano Oscar de León. Y un cabo de la guardia rural, interrumpía las presentaciones de mi padre y lo hacía cantar ese tema las veces que se le antojara.

  Mi padre se enojaba mucho pero al final tenía que hacerlo porque si no el guardia le entraba a palos. Todos entonces le gritaban a su paso Siguaraya y se le quedó el apodo.
De hecho a todos nosotros, a mi hijo, a mis hermanos, en fin, nos conocen por los “Siguaraya”.

  Desde finales de los noventa Toti Siguaraya reside en Palma de Mallorca, España, pero sigue vinculado al Instituto de la Música en Cuba y específicamente, a la Empresa Provincial Comercializadora de la Música y los Espectáculos Miguelito Cuní en Pinar del Río; es un hombre muy enamorado de lo que hace y la gente así tiene derecho al triunfo, elemento que le ha sonreído siempre. Cuidadoso como es, no olvida aclararme un elemento importante cuando hice la introducción de este diálogo:

  “Mencionaste algunos de los fundadores de Sangre Caribeña y debo decirte que esta agrupación surge a raíz del Conjunto Occidental iniciado primeramente por el talentoso William Zambrano, después es que entra Andrés Castro con aires renovadores y así quedó la orquesta durante los años que se mantuvo y recuerda también que Jesús Martínez, director más tarde de Notas Latinas, había sido antes, integrante de Sangre Caribeña”.

  ¿Fue precisamente Sangre Caribeña tu primer trabajo profesional?

  “No, primero de joven estudié violín, guitarra, piano, aunque no terminaba ninguno de los estudios debido a lo inquieto que siempre fui. Después como aficionado comencé con Imagen Latina y aunque casi todos los músicos pinareños pasamos por las manos del ya desaparecido Sergio Bravo, mi último trabajo a ese nivel, precisamente es con este grupo del que te hablo.

  Ahí paso ya al Conjunto Occidental y en el año 1989, como miembro de Sangre Caribeña, la orquesta se somete a la evaluación artística alcanzando el primer nivel. Fue una bonita experiencia porque enseguida nos presentamos en programas reconocidos de la Televisión Cubana como “Mi Salsa”, “Revista de la Mañana”, “Al Mediodía” y en unas cuantas emisiones del popular espacio de Radio Progreso “Alegrías de Sobremesa”.

  ¿Qué pasó después?

  “Nada en particular, muchos de nosotros decidimos escoger otro camino y en el mío propio me voy a Cayo Levisa a trabajar con el Grupo Compacto, y de ahí es que salgo a España con el dúo Mayorcuba, nombrado así dada la hermandad existente entre Mayorca y la Mayor de las Antillas.

  El señor Fredy Méliz nos cursó la invitación y llegamos aquí en el año 1998. Después de regresar a Cuba me vuelvo acá a Mayorca, ya como solista hasta el día de hoy”.

  ¿Encontraste aquí entonces la manera de seguir haciendo tu música?

  “Mira, tu sabes que al principio todo no es color de rosa, y en este sistema las personas no suelen vivir solamente de un trabajo. Yo vine siempre con la idea de continuar mi legado que es la música, y actualmente tengo la dicha de vivir de ella, pero erróneamente muchos piensan que inicialmente todo va a ser fácil y no es así. Tienes que comenzar a trabajar en lo que aparezca”.

¿Cómo comparas el hecho de ser músico en Cuba y serlo aquí?

“ Dentro de las diferencias está el hecho de que el músico en Cuba es profesional, es decir, para hacer música en Cuba tienes que haber estudiado, derecho que brinda nuestro país a todos por igual, someterte a una evaluación y ahí te dicen si sí o si no. Pero aquí cualquiera puede hacer música sin el requisito de haber transitado por una escuela”.

  ¿Qué haces en este momento?

  “Trabajo básicamente en tres proyectos; uno llamado Son Tumbáo, junto a tres músicos, otro en el que participo con mi hijo Francis, también está Omar y Arahí Martínez Carranza, otrora cantante de Anacaona y un tercero denominado Polo cubano, en el que entre otras personas, también está insertado mi hijo”.

  “Debo decirte también que he tenido el gran privilegio de cantar junto al señor Lorenzo Santamaría, quien llegó tiempo atrás al público cubano con la canción Para que no me olvides y así con otras personalidades de la música aquí en Mallorca”.

  Para no ser absoluto, casi todos escogemos una especie de patrón como inicio de la profesión que pretendemos desempeñar. En tu caso ¿existe?

“Seguro que sí; yo me miro constantemente en Buena Vista Social Club porque fue una agrupación creada a partir de músicos de la Vieja Trova.

  De ahí mi admiración por Ibrahim Ferrer, me encantan mucho sus interpretaciones, el pianista Rubén González, fallecido en México, y por supuesto, que decir de Omara Portuondo, Eliades Ochoa, músicos que han enaltecido en el mundo el nombre de Cuba con el trabajo que han hecho y un aspecto importante que hay que reconocerle también a nuestra querida Patria es que en sus escuelas de música nos imparten a profundidad la historia de la misma. Eso te permite conocer quiénes fueron los íconos y precursores de esta gran familia”.

  ¿Cómo palpas la salud de la música cubana en este momento?

  “Ajustándonos estrictamente al concepto, para mí atraviesa por un estado de terapia intensiva, porque aunque hay intérpretes como Waldo Mendoza, Descemer Bueno y otros que salvan la honrilla, la entrada del reggaetón y la manera de hacerlo, sin contar la obscenidad de algunas letras, ha venido a desvirtuar un legado y una historia muy linda desde su propio surgimiento”.

  “En estos tiempos cualquier persona con un ordenador y una máquina de ritmo hace este tipo de música, monta un tema, lo pega y ya es famoso y hasta viaja y todo. Este mal llamado “músico” no ha ido a una escuela y tú le preguntas que cosa es do, que cosa es re, que es una armadura de claves, y no sabe nada y eso está matando la música cubana”.

  Escucho dolor en tu voz cuando me hablas del tema…

“Sí porque a nadie le puede quedar duda que yo soy cubano al 200 por ciento y cuando viajo a Pinar del Río, como lo voy a hacer próximamente y sales a la calle, ya no encuentras un centro donde se toca y canta un buen bolero, se baila un buen son o un chachachá”.

  “Ya en Cuba no se baila casino y como dijo una vez el señor Adalberto Álvarez a Amaury Pérez en el programa Con dos que se quieran, debieran meter preso al que se le ocurrió la idea de cerrar los salones de baile.
Y que conste, la culpa no la tienen los reguetoneros sino los que tienen que velar porque no desaparezcan las verdaderas raíces de la música cubana”.

  “Como mismo se están organizando cosas en nuestro país, en esto también tiene que pensarse para no dejar morir lo que con tanto amor hemos cultivado”.

  Ahora que próximamente viajas a Cuba, a Pinar, ¿cómo experimentas ese reencuentro?

  “Dentro de mi catálogo de preferencias, está el hecho siempre de ir a Cuba, a Pinar del Río. La tierra hala y yo amo a mi tierra, a mi familia y por eso todos los años quiero ir a Cuba, quiero ir a Radio Guamá a visitar grandes y buenas amistades que allí tengo como Juan Antonio Rodríguez Mesa, director de programas musicales y de quien guardo y guardaré siempre agradecimientos eternos.

  Y otra persona a quien siempre visito porque lo llevo especialmente en mi corazón es Andrés Castro; el “molleja”, como jocosamente yo le digo. Es más que mi amigo porque me enseñó mucho de la música, y mucho de lo que yo sé hacer hoy se lo debo a Andy Castro”.

  ¿Existen otras personas en tu agenda de agradecimientos?

  “Pues menciono nuevamente a William Zambrano. Fue el primer director de música en Pinar del Río que me hizo cantar. Me dijo; si tú haces los coros bien bonitos, tu puedes cantar y la primera canción que interpreté en mi vida fue Anda y ve, del cantautor mexicano José José, llevada a tiempo de salsa y eso se lo debo a él.

  Guardo recuerdos muy bonitos también de personas como Iván Rodríguez Naranjo quien vivió junto a nosotros etapas inolvidables”.

  ¿Te esperan nuevos proyectos?

(Sonríe)… “estaba esperando que me hicieras esa pregunta porque tengo un notición que darte. El próximo 30 de Octubre, como parte de un novedoso proyecto, viajo a Argentina junto al Cuarteto Vocal Universo por lo cual estoy muy contento y muy agradecido de su directora Yakelín que me ha brindado esta maravillosa oportunidad”.

  ¿Qué es la música para Toti?

  “La música para mí es felicidad; sin la música no vivo”.

  Muchas preguntas más hubiesen podido surgir de esta amena conversación, pero la claridad con la que mi entrevistado ha puntualizado sus conceptos y el sentimiento de amor sincero que siente por su querido Pinar, han servido, a mi entender, como punto de reflexión para la nueva generación de músicos que ameniza hoy los más disimiles escenarios.

jv/mh,16-10-2018,cuba