“Todos los días pienso en Cuba”.

  Para un cubano de los de “a pie”, en diciembre, la estación ferroviaria de Atocha es un iglú gélido, puedes tener tres capas de abrigo y sigues cenizo, aun estando entre mesas humeantes servidas con café, tibios croissant, tostadas, vino, queso y jamón ibérico; el edificio de Atocha, próximo a la plaza del Emperador Carlos V, es el mayor templo ferroviarios de España, con más de 100 millones de viajeros al año; y es el sitio dónde www.madridhabana.com dialoga, esta vez, con Antonio Damaso Moya Mirabal, un farmacéutico cubano llegado a España 1998, que en 2003 contrajo matrimonio con una española y  formaron su hogar en el sur de Madrid.
  Como muchos cubanos, Antonio, aún desea el calor sofocante de su Isla, la vida plagada de ruidos molestos y sin descanso, y la desgraciada promiscuidad que se vive allá, dónde puertas y ventanas están casi todo el tiempo abiertas.
  Antonio es de mediana estatura y ya pasó la media edad, es habanero, de los de “La Habana Campo”, con vocación humanista y nunca deja de leer, se muestra tranquilo y, a la vez, con una gran inquietud, impulsar la plataforma ciudadana “Cubanos en España por una Jubilación Digna”, CEJD.
  Hoy, la CEJD tiene un grupo en redes sociales con más 5 mil integrantes, quienes a finales de 2017 recabaron unas 2.465 firmas para instar a las autoridades cubanas y españolas a avanzar en la implementación de el “Convenio_Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social”, CMISS.
  “Ese acuerdo permitiría a los cubanos compatibilizar los años de trabajo en España y en Cuba para el computo de la jubilación, brindaría amparo ante accidentes laborales, enfermedad y viudez” responde Antonio – agrega – te imaginas la importancia de ese convenio que ya esta vigente con otras naciones iberoamericanas “ “ a mi me cuesta muchísimo pensar que muchos colegas de mi generación trabajaron 20 años en Cuba y los tengan perdidos, esa es la esencia del por qué se debe reconocer ese tiempo, es también una cuestión de justicia, de humanidad con las personas”.
  Sobre como reclamarlo, Antonio piensa que “desde posiciones legales, con cordura, seriedad y dialogo se puede pedir al estado cubano y al español el bienestar de los emigrados en su vejez” – precisa – “ se puede pedir sin relacionarlo con la política, porque no deseamos que tergiversen el reconocimiento de ese derecho laboral”.
  Yo tuve la oportunidad de dialogar con una funcionaria del Consulado Cubano en España, “En verdad ella se mostró receptiva, le informamos de los intereses de la Plataforma y dimos a conocer  la petición que llevamos haciendo”.
  “Pues bien, en marzo de 2018, un integrante de la Plataforma entregó una copia de las firmas a la Dirección de Atención de Residentes Cubanos en el Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba”, “también a las autoridades españolas les dejamos copias en las sedes de la Organización Iberoamericana de la Seguridad Social, OISS, y en la Secretaria General Iberoamericana Encargada de las Cumbres de Jefes de Estado y Gobierno, SEGIB”. “Ahora estamos a punto para dar las firmas a la Asamblea Nacional de Cuba”, será el próximo paso de la Plataforma, aclara Antonio el – ante la mirada y el oído atento de los viajeros – .
  Es que había que buscar algo que cumpliera la necesidad de no politizar el “reclamo”, es decir algo que fuera un anclaje legal, por eso en mayo de 2017, publicamos en redes sociales un Manifiesto, a político, para lanzar la Plataforma, darnos a conocer y posterior recoger las firmas.

  “Todos los días pienso en Cuba”.
  Mi infancia fue en cangrejera – al oeste de la ciudad de La Habana, Cuba – tengo recuerdos del lugar, pues mi padre tenía una bodega allí donde crecí, mis estudios secundarios los hice en la escuela Vicente Pérez Noa, hasta que llegó el momento de ir al Servicio Militar.
Imaginate, me enviaron a La Fortaleza del Príncipe para incorporarme a la compañía de ceremonias del ejercito, pero yo no tenia el metro y 80 centímetros de estaturas que requerían para formar parte de esa unidad, por eso, me cambiaron al hospital militar Carlos J. Final, de Marianao, y me dieron instrucción de sanitario mayor.
  En verdad a mi me gustaba estudiar legua inglesa o arquitectura en la CUJAE – la universidad politécnica de La Habana- pero no me aceptaron porque yo trabajaba como técnico sanitario y no se entendía que me formara en otra carrera diferente a mi trabajo.
  Finalmente, allá, en Cuba, estudié Farmacia, vine a España para hacer un doctorado y fue conocí a mi actual esposa, por cicuntancias de la vida decidimos establecernos aquí en la tierra de ella.

  Pero después de muchos años aquí “Todos los días pienso en Cuba y en los cubanos”.

jgo/MH,07-04-2018,Madrid.

Un comentario sobre ““Todos los días pienso en Cuba”.

  • el 7 abril, 2018 a las 22:16
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    Muy ilustrativo el artículo, porque plantea que precisamente el trabajo de la Plataforma “Cubanos en España por una Jubilación Digna” ha sido creada por y para esos cubanos que al terminar su período productivo con muchos años de abnegado trabajo en ambos países, quedan completamente desprotegidos en este período de su vida donde más lo necesitan por falta de la firma de los acuerdos de seguridad social entre ambos países, Cuba y España. Los mecanismos están implementados y es necesario que se firmen los convenios, porque esta causa es justa y humanitaria. Contamos con 2450 firmas presenciales y con mas de 6000 miembros en nuestra página web apoyando esta justa demanda.Un saludo.

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